¿MACHO O HEMBRA?

 

Cuando hemos decidido tener un Yorky de compañía surge la duda “¿macho o hembra?” Hay muchos mitos a cerca de la diferencia de carácter, el tamaño, hábitos de higiene, etc.

 

Indudablemente, cuando ya se tiene un perro en casa no esterilizado lo mejor es optar por otro del mismo sexo: primero para evitar embarazos no deseados; y, segundo, para no tener que padecer cada celo de la hembra el acoso del macho, los lloros por querer estar juntos, el nerviosismo que pueden provocar en el ambiente mientras dura (en ocasiones 21 días). Además, hay que saber que en el momento en el que en una casa conviven un macho y una hembra, el macho va a empezar a marcar por casa con lo que levantará la patita por las esquinas (no es cochino, es instinto), la castración o esterilización no garantiza el no marcaje.

 

Pero cuando no se tiene ningún otro perro en casa ¿por qué elegir un sexo u otro?

 

El carácter de ambos NO depende del sexo. Antes de su socialización: por un lado, saber que un porcentaje del carácter es hereditario; y, por otro, la etapa de “impregnación” desde su nacimiento hasta los dos meses, más o menos (esto es, las experiencias que vive el cachorro con su madre y hermanos que le llevan a identificarse como perro y la relación que tiene con los humanos) es muy importante para centrar la base de un carácter seguro de sí mismo y sociable con sus semejantes y personas en el futuro. Un cachorro criado en un chenil, perrera, jaula, etc. en malas condiciones de salubridad, con apenas contacto con humanos salvo ver a alguien venir de vez en cuando que les trae algo para comer y que, además es destetado y separado de su madre y camada antes de tiempo… ya parte de tener una mala base para la formación de un buen carácter. Una buena impregnación consiste en una estimulación temprana durante las primeras semanas de vida del cachorro por su capacidad de recepción y que centrará la base para su buena socialización. Su madre le marcará normas y le enseñará, de sus hermanos en sus juegos aprenderá jerarquías y a convivir con sus semejantes, del contacto diario y “manoseo” continuo del criador aprenderá a confiar y estar seguro con los que no son como él. Por lo tanto, da igual que sea macho o hembra, si no ha sido criado “en condiciones” tiene mucha probabilidad de ser un futuro perro adulto inestable, desequilibrado y de mal carácter si no se le educa correctamente.

 

Hasta, aproximadamente, los 4 meses el contacto con otros perros y personas (no sólo los de su entorno habitual) es muy importante para que el perro se desarrolle, no coja miedos, aprenda que “hay más que él”. En casa debemos marcarle límites. El cachorrito dulce, simpático y gracioso puede volverse un verdadero tirano si le consentimos hacer lo que le plazca. Es un miembro de nuestra familia sí pero, como tal, tiene un lugar y un rol que nosotros debemos marcarle.

 

Por último, todos los logros conseguidos con la genética, la impregnación y el buen inicio de socialización se pueden ver reforzados con una buena educación por parte de sus propietarios o, por el contrario, puede irse todo al traste si las experiencias que se le ofrezcan no son las adecuadas.

 

Que las hembras Yorkshire Terrier “por defecto” son más cariñosas, dulces, dependientes, etc. y que los machos sean más ariscos e independientes no es cierto. No por ser de un sexo, se comportan de una manera.

 

El tamaño entre dos Yorkshire Terrier no es diferente por el sexo, a diferencia de lo que ocurre con otras razas caninas. El estándar marcado por la FCI establece como peso máximo 3.200 gr. Independientemente de si es macho o hembra. Nos encontraremos, por lo tanto machos y hembras de 2 Kg. y machos y hembras de 3 Kg.; machos y hembras voluminosos y machos y hembras menudos; machos y hembras altos y machos y hembras bajos… Todo depende de la genética del perro en sí, no del sexo.

 

Higiene. Hay quienes ven un inconveniente que las hembras manchen durante el celo, en ese caso… indudablemente opta por el macho; hay quien el “problema” lo encuentra en que el macho al levantar la pata se mancha los flancos del manto, pues en este otro caso… opta por una hembra (pero ten en cuenta que, igualmente, se puede manchar el faldón trasero). Debemos tener presente que, en cuanto adquirimos la responsabilidad de tener un perro (de la raza que sea), debemos asumir también la de, entre otras, mantener su higiene y tanto si es macho como si es hembra no cuesta nada lavarles los “bajos” a diario en su rutina. Si eres de los que finalmente llevarás a tu yorky con el pelo corto… ¿qué más te da?

 

El precio. Esto no es un mito, el precio de un macho con las mismas características y en las mismas condiciones que una hembra es más barato. La demanda de hembritas es mayor que la de machitos y diferenciar el precio facilita la adquisición de un macho.

 

… Y ahora que ya hemos pensado un poco en pros y contras de un sexo u otro… ¿con cuál te quedas? ¿te lo digo? CON EL QUE TE ENAMORE.