GARANTÍAS

 

CUANDO SE ADQUIERE UN "TRASTUCO" CACHORRO

 

En muchas ocasiones nos preguntan sobre las garantías que ofrecemos con nuestros cachorros. Mi respuesta es siempre la misma: “Nuestra cría es familiar, no somos criadero comercial. Criamos con perros inscritos en el L.O.E. (Libro de Orígenes Español) de la R.S.C.E. (Real Sociedad Canina de España) correctos y alguno de ello ha sido presentando en exposiciones y concursos de belleza de la R.S.C.E. Los entregamos desparasitados externa e internamente y con las vacunas correspondientes a la edad en la fecha de la entrega puestas por veterinario colegiado e inscritos en el L.O.E. Además, garantía vírica razonable a los días posteriores de la entrega siempre que el cachorro haya ido directamente desde nuestra casa a la suya, no haya estado en contacto con otros perros y no haya pisado suelo de la calle y haya seguido las pautas marcadas para su correcta adaptación.”

 

Todo esto se traduce en:

 

Perros inscritos en el L.O.E. = Pureza de la raza. ¿qué mejor papel que justifique que el perro tiene pedigree que el de la R.S.C.E.?

 

Padres Correctos = Siempre insistimos en que lo ideal es que las futuras familias de nuestros cachorros vengan a nuestra casa a ver cómo se crían y conozcan a los padres. Una vez en casa pueden comprobar perfectamente bocas, pelo, estructura, movimiento, testículos, etc.

 

Presentados en Exposiciones y Concursos de la RSCE = Tenemos disponibles las tarjetas con los resultados en donde, si el perro tuviera algún defecto no habría sido calificado como Excelente en su edad adulta.

 

Vacunados por veterinario Colegiado = Esto implica que el cachorro haya sido visitado por nuestro veterinario de confianza, revisado y vacunado. Un veterinario no vacuna si el cachorro está enfermo. Si lo que desea la nueva familia es que el cachorro sea visitado por el veterinario inmediatamente antes de la entrega, no tenemos ningún inconveniente en concertar cita en el día de la entrega e ir todos a la consulta o facilitarles el teléfono del hospital veterinario para que se puedan poner en contacto.

 

Garantía vírica razonable: si el cachorro, por su edad, no tiene completa su vacunación de cachorro (normalmente se termina hacia los tres meses), pedimos que desde nuestra casa vaya directamente a la suya; que sus dueños no hayan estado en contacto con otros perros porque si esos perros son portadores de algún virus del que el cachorro aún no esté protegido, puede contagiarse; y que el cachorro no vuelva a salir a la calle ni toque suelo de exterior, ni siquiera terraza de casa, ni jardín hasta pasados 8 ó 10 días después de su tercera vacuna de cachorro.

 

Ejemplos de virus más comunes:

 

Tos de la perrera (gripe canina) se trasmite por el aire y es sumamente contagioso. Incluso estando el cachorro vacunado de la Heptavalente, que incluye la parte vírica de esta enfermedad, puede ser contagiado por la parte bacteriana (bordetella bronchiséptica) si, por ejemplo, el cachorro es llevado a zonas de concentración de perros. Si el cachorro sale de nuestra casa y lo llevan, por ejemplo, a una tienda de mascotas a hacer las últimas compras como camita, bebederos, etc. y en esa tienda hay cachorros con esa dolencia hay mucha probabilidad de que se contagie. Resultado, el cachorro a los 8-10 días empezará a toser, se le llevará al veterinario y este dirá “tos de la perrera, seguramente lo venía incubando desde la casa del criador”. Es una enfermedad muy alarmante pero, si es bien tratada desde sus inicios, tiene buena recuperación. No Obstante, podría complicarse en cachorros (y en ancianos) en forma de neumonía.

 

Parvovirus: el cachorro no está totalmente protegido hasta pasados los 8 ó 10 días desde que se le aplica la tercera dosis, es decir, hasta 8 ó 10 días después de la tercera vacuna de cachorro. Es una enfermedad muy importante y grave, habiendo un muy alto porcentaje de fallecimiento en cachorros. En esta ocasión, el virus no se contagia por el aire pero si el cachorrito que sale de nuestra casa es llevado, por ejemplo, a una típica feria de perros o mismamente a la tienda de mascotas de la que hablábamos antes, seguro hay personas que al ver el precioso cachorrito no duda en estirar la mano y tocarlo. Si esta persona previamente ha tocado otro cachorro con este virus… ya nos lo ha contagiado. Resultado, el cachorro a los 8-10 días empezará con vómitos, diarrea con sangre… se le llevará al veterinario y este dirá “parvovirus, seguramente lo venía incubando desde la casa del criador”

 

Cuando nosotros entregamos un cachorro, nuestra responsabilidad no acaba ahí. Nos gusta saber cómo llega a su casa, cómo pasa las primeras noches, si come, si juega… Aconsejamos en todo lo que podemos y que está a nuestro alcance y, con el tiempo, nos gusta ir viendo cómo va evolucionando e ir confirmando si el Yorkshire Terrier adulto responde a la buena elección del cruce que hicimos y, lo más importante, si la familia está feliz con la decisión que tomó de adquirir uno de nuestros yorkitos porque eso se traduciría en que él también es feliz.

 

¿Por qué no entregamos a nuestros cachorros con el chip?

 

Por un lado, el Yorkshire Terrier es una raza catalogada como raza pequeña. Vivimos en la Comunidad Valenciana, en donde para poner el chip es obligatorio vacunar de la rabia. A la edad de los 2 meses y medio que se suele entregar el cachorro consideramos, aconsejados por nuestro veterinario, que son muy pequeños para ponerles dicha vacuna y, por esa razón, siempre solicitamos apurar al máximo el tiempo de que disponemos para ponérselo (esto es, poco antes de los 6 meses).

 

Por otro lado, al ponerle nosotros el chip debemos hacer un pago por ello. Cuando entregamos el cachorro, el nuevo propietario debe hacer el cambio de nombre del chip y pagar nuevamente con lo cual, estamos pagando dos veces por una misma gestión. Esto se complica cuando el cachorro va a vivir en otra comunidad autónoma, pues el cambio de nombre del chip debe firmarlo el anterior propietario y, lo que el nuevo propietario se hubiera podido ahorrar en el chip… al final se lo gasta en correos certificados.

 

En nuestra cría siempre tratamos de mejorar los ejemplares que tenemos. Aunque tenemos muy pocas camadas al año, lógicamente no podemos quedarnos con todos los cachorros (ojalá pudiéramos).

 

Independientemente de sus características que pudieran encaminarlos a ser perros de cría o exposición, nosotros siempre los ofrecemos como compañía pues entendemos que un Yorkshire Terrier de dos meses y medio no se puede catalogar dentro de los de cría o dentro de los de exposición.

 

¿Por qué un cachorro de dos meses y medio sólo puede ofrecerse como compañía?

 

Indudablemente hay muchas características importantes a tener en cuenta en un Yorkshire Terrier para poder decir que puede destinarse para criar y más aún para “ser de exposición” (estructura, movimiento, textura y color de pelo, inserción de orejas, pigmentación, inserción de rabo, angulaciones, espalda, carácter y un amplio etc.), pero las más generales y básicas son los mínimos requeridos por la FCI para que sea un perro correcto y sin taras:

 

Con dos meses y medio podemos decir que el cachorro tiene la boca perfecta en ese momento, pero no podemos garantizar una buena dentadura y una buena mordida en su edad adulta. El cachorro cambia los dientes entre los 5 y 6 meses (algunos a los 4), en ese cambio puede que los dientes definitivos no sean correctos quedándose a falta de algún diente, o bien, la mordida puede desviarse durante el crecimiento del cachorro. Un perro de cría o de exposición debe tener una dentadura correcta 6+6 (6 dientes arriba y 6 abajo) y una buena mordida (en tijera o, como mucho, en pinza).

 

Además, hacemos siempre mucho hincapié en que nuestra raza, por su tamaño, peca de la posibilidad de quedarse la dentadura doble si no se toman medidas para evitarlo. Es muy importante ofrecerles juguetes que les obliguen a morder y jugar con ellos para que los dientes de leche se muevan y no queden ahí acumulando sarro y descolocando la dentadura definita, en cuyo caso la causa de esa desviación es el descuido.

 

El tamaño de adulto de un Yorkshire Terrier puede determinar su valía o no para la cría y para exposición. A la edad de la entrega del cachorro podemos ver más o menos cómo puede llegar a ser de tamaño de adulto, pero nunca garantizarlo (salvo algunas excepciones). Cada cachorro evoluciona en su crecimiento de manera diferente, incluso entre los ejemplares de una misma camada, unos crecen rápido en su etapa más temprana y luego se paran, otros crecen poco y luego dan el estirón… Entendemos que una hembra para poder criar debe alcanzar un peso mínimo de adulto de 2.500gr. por el propio bien de la hembra y con dos meses y medio no seríamos siempre capaces de confirmar ese peso de adulto. Un Yorkshire Terrier de exposición debe ser estándar y, como tal, no superar los 3.200gr. de adulto y, aunque no haya nada escrito sobre el peso mínimo, está claro que un perro de menos de 2 kg. se vería demasiado pequeño en ring.

 

En el caso de los machos, tanto para poder ser semental como para presentarse en exposición deben tener los dos testículos descendidos. En ocasiones localizamos ambos testículos y ocurre que, después de dos meses, uno ha desaparecido. Eso significa que el testículo estaba en ascensor (no descendido en su totalidad). Es importante hacer masajes al cachorro para evitar que esto ocurra. También hay ocasiones en las que hay un testículo desaparecido y finalmente lo localizamos y desciende. Si nosotros observáramos que en algún momento no localizamos el testículo, indudablemente lo advertiríamos previamente a la entrega. En cualquier caso, es aspecto a tener en cuenta siempre que se recoge un cachorro y que el nuevo propietario no debería obviar al conocer el cachorro.

 

Nosotros tratamos de criar Yorkshire Terrier lo más correctos y sanos posible y, por eso, nuestras hembras de cría y sementales carecen de taras y enfermedades genéticas. Si alguno de nuestros cachorros desarrollara una enfermedad genética heredada desde generaciones anteriores a nuestros ejemplares y escondida en estos, nosotros seríamos los primeros en disgustarnos y replantearíamos volver a hacer el mismo cruce estudiando la posible procedencia si fuera posible. Por eso, pedimos siempre que se nos vaya poniendo al corriente de la evolución de nuestros “Trastucos”.